¿Cuándo se debe eutanasiar a un perro agresivo?

eutanasia en perros
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Decidir eutanasiar a nuestra mascota querida es una de las decisiones más difíciles que una persona tiene que tomar. Especialmente cuando se trata de una eutanasia conductual. La decisión de aplicar la eutanasia a un perro por conductas severas o graves. 

Aunque esta opción nunca se toma a la ligera, hay un pequeño porcentaje de perros que nunca podrán ser controlables o reparables. Estos son peligrosos para ellos mismos y para los demás y están viviendo una vida con una calidad pobre en soledad con medidas extremas de manejo.

Nunca deberías tener que tomar este tipo de decisión solo o sola. Un entrenador conductual y tu veterinario/a pueden ayudarte y guiarte a través de esta decisión. Pero por último, la decisión es personal. 

Tabla de contenidos

A continuación, hablaremos sobre algunas cosas que necesitarás consideras antes de decidir si aplicar la eutanasia a tu perro por su comportamiento agresivo o continuar con las estrategias de control y maneja y la modificación conductual. 

Comportamientos, señales y requisitos para sacrificar a un perro

Cada perro y cada situación será diferente, y la decisión de eutanasiar a un perro agresivo vendrá dada por la gravedad y el nivel de peligro de la situación. 

Cuando consideres la eutanasia, necesitarás pensar en las siguientes 4 cosas: 

1. El nivel de intensidad de la agresión.

Un entrenador conductual canino puede ayudarte a evaluar la gravedad de la situación a través de seis categorías: 

  • Nivel 1: El perro intenta morder a una persona pero no tiene contacto. 

  • Nivel 2: El perro muerde a la víctima y tiene contacto con los dientes y la piel, pero no causa ninguna herida. 

  • Nivel 3: La mordida del perro penetra la piel de la víctima, pero la herida es menos profunda que la longitud del diente del perro. 

  • Nivel 4: El perro no solo muerde, sino que también aprieta y agita su cabeza. Debido a la presión aplicada, las heridas son más profundas a la longitud de los dientes del perro. 

  • Nivel 5: El perro infringe múltiples mordidas o ataca la víctima en múltiples ocasiones. 

  • Nivel 6: La mordida o ataque del perro lleva a la víctima a la muerte. 

Si un perro tiene un historial de mordidas o ataques, es importante anotar la frecuencia y la gravedad de las mordidas o ataques que hayan ocurrido. Mientras más graves o frecuentes sean los ataques o mordidas, más probable será que tengas que considerar aplicar la eutanasia a tu perro.

2. La ausencia de señales de peligro

Casi todos los perros dan una advertencia antes de morder. Muy pocos muerden sin avisar. De hecho, normalmente hay una escala que va desde señales de estrés moderadas, a avisos severos, hasta la mordida final si no se tienen en cuenta las advertencias. 

Sin embargo, en algunos casos raros, un perro podría no dar ninguna advertencia en absoluto. Esto podría deberse a un problema médico o neurológico. También podría ser porque haya sido castigado por dar advertencias en el pasado. 

Los perros que fallan al dar advertencias a menudo son considerablemente más peligrosos que los perros que comunican sus sentimientos antes de alcanzar su punto de ruptura. 

3. Comportamiento impredecible

Si tu perro muestra señales de advertencia, tales como gruñidos, rugidos, o señales de estrés cuando está molesta, entonces su comportamiento es predecible. Si conoces sus detonantes, por ejemplo, se agita o se pone ansioso cuando piensa que te vas a llevar su comida, su comportamiento también es predecible. 

Esto es algo bueno. 

Un comportamiento predecible a menudo es un comportamiento controlable. Podemos prevenir que muerda y trabajar para modificar los sentimientos que provocan ese comportamiento y que el miedo o la ansiedad disminuyan. 

Sin embargo, si tu perro realmente no da ninguna señal de advertencia o no hay patrones discernibles a su comportamiento agresivo, puede ser increíblemente difícil controlarlo y llegar a sentirte tranquilo y a salvo.

4. Tamaño del perro

No es fácil hablar de esto, pero el tamaño importa cuando se considera la eutanasia conductual. Claramente un pastor alemán puede causar más daño que un caniche. 

Esto no es discriminación por raza. Es simplemente un hecho innegable que las razas más grandes son capaces de infringir unas heridas más graves que las razas más pequeñas.

Esto significa que podrías tener que considerar la eutanasia más seriamente para un perro grande que para un perro pequeño, incluso si tienen un historial de agresiones similar.

Las potenciales ramificaciones de un ataque o mordida

Cuando se trata de decidir si la eutanasia es apropiada, es importante considerar las consecuencias de tratar a un perro agresivo. Especialmente si el perro ya ha hecho algo serio, como morder a un niño o matar a otro perro. 

Nuestros perros son son considerados propiedad de forma legal. Esto significa que somos responsables financiera, emocional, moral y legalmente de sus acciones. 

Esto significa que necesitarás considerar que podría pasar si tu perro le muerde a alguien.

Lesión física

Como hablamos anteriormente, las mordidas pueden variar en gravedad, pero casi con total seguridad, las mordidas normalmente empeoran con el tiempo. Pero tanto si es la primera vez que tu perro muerde o o la más reciente de muchas, los resultados pueden ser muy graves. 

En el mejor escenario, una mordida menor podría ser simplemente dolorosa. Podría no causar lesiones o sangrado. Las mordidas menores también podrían causar pequeñas heridas, y es importante visitar a tu doctor para limpiar apropiadamente la herida. 

Pero en el peor de los escenarios, podría haber múltiples mordidas y agitar la cabeza. Esto podría dar como resultado muchas heridas graves, incluyendo laceraciones, sangrado excesivo, o huesos rotos. En casos extremos, estas lesiones podrían llevar por último a la muerte de la víctima.

Trauma mental o emocional

Si hay algo particularmente molesto para un dueño o dueña de un perro, es que tu perro se comporte de forma agresiva con alguien. Particularmente si la agresión de tu perro va dirigida hacia alguien que viva contigo o si la persona eres tu. 

Los traumas mentales o emocionales normalmente están seguido con la mordida o el ataque.

Tendemos a sentir que le hemos fallado a nuestros perros en estas situaciones. Que no deben querernos. Que somos malos para nuestros perros. O, que de algún modo, es nuestra culpa. 

Por otro lado, para aquellas personas que hayan sido atacadas por un perro, tanto si es tu perro o un perro desconocido, hay un miedo inherente que a menudo se desarrolla en ese perro. 

Desafortunadamente, el trauma de una lesión va más allá de las heridas físicas y podrían dejar una cicatriz en nuestras mentes para siempre.

Ramificaciones legales

En la mayoría de lugares, los perros son considerados nuestra propiedad ante los ojos de la ley. Por tanto, la responsabilidad de tu perro recae en ti y puede estar basada en la idea de negligencia.

Esto puede ser en la forma de fallar en la seguridad apropiada de tu perro y amenazar la seguridad pública. La justicia podría considerar varias cosas cuando decida si el dueño o dueña de un perro es negligente: 

  • ¿La acción de tu perro está categorizada como actividad peligrosa? 

  • ¿Tu perro tiene un historial de mordidas o un historial agresivo? 

  • Si es así, ¿Tenías conocimiento del historial agresivo de tu perro?

  • ¿Fue el comportamiento agresivo de tu perro el que causó el daño?

Por tanto, si tenías conocimiento de que tu perro se había comportado de forma agresiva y no hiciste tu deber para controlar a tu perro, podrías ser el responsable.

Ramificaciones financieras

Facturas del veterinario, del doctor, y costes de entrenamiento podrían ser el menor de tus problemas tras la mordida de tu perro. También podrían demandarte si tu perro muerde a otra persona o animal. 

Consideraciones cuando se debate sobre la eutanasia en perros

No existe una respuesta certera para contestar si se debería aplicar la eutanasia a un perro por razones de conducta. Es una decisión personal y dura de tomar. Siempre trata de hablar con tu veterinario/a y un entrenador canino certificado antes de tomar cualquier decisión.

Los siguientes puntos podrían ayudarte a decidir cuando es correcto tener una conversación:

Tus recursos

Necesitarás decidir si tienes los recursos para controlar a tu perro y ser capaz de trabajar en un plan de tratamiento.

Todas las personas que toman la decisión de aplicar la eutanasia al perro que quieren tanto, quieren hacer lo mejor para ellos. Pero a pesar de lo que escuches o leas, el amor no siempre es suficiente. 

Es emocionalmente agotador controlar a un perro con problemas serios de comportamiento. También puede ser muy caro trabajar con un entrenador canino o un equipo veterinario.

La situación en la que vivas

Existen muchas variables a considerar cuando vives con un perro agresivo. Es importante considerar los costes y beneficios de vivir en un hogar con estos tipos de problemas conductuales serios.

Por ejemplo, querrás considerar si hay:

  • Niños y niñas en la casa. 

  • Visitas frecuentes.

  • Otros perros o mascotas.

También considera si estas variables son evitables o controlables, y cuánto podría afectar a tu calidad de vida y a la de tu perro. Por ejemplo, ¿Es adecuado mantener a tu perro separado de la mayoría de personas?

¿Tienes alguna forma de asegurar que tu perro se mantendrá ejercitado, amado, y todo lo que necesita para disfrutar de una buena calidad de vida, mientras esté controlado de una forma que evite que muerda a cualquiera?

Estas variables podrían estar fuera de tu control y podrían ser un componente vital en tu vida.

La edad de tu perro

La edad podría o no podría jugar un papel importante en tu decisión. En general, diría que la edad no importa.

Cualquier perro de cualquier edad puede volverse agresivo por muchas razones, incluyendo problemas médicos, psicológicos, o traumas. Podría ser genético, y tristemente, no hay mucho que puedas hacer.

Sin embargo, hay otros factores que necesitarás tener en cuenta cuando tomes tu decisión.

Si tu perro anciano de repente se ha vuelto agresivo en parte debido a su declive cognitivo debido a su edad avanzada, podrías decidir que ya ha vivido una vida genial hasta este punto y probablemente no hay vuelta atrás. 

Si, por otro lado, tienes un cachorro joven mostrando comportamientos agresivos, un trabajo diligente y dura para modificar su conducta y la medicación podrían ser exitosos. Pero solo porque sea joven, no significa que sea un problema que se pueda solucionar al 100%.

La raza de tu perro

Los perros son individuos diferentes. Por supuesto, algunos perros han sido criados específicamente para ciertas tareas y conductas específicas. Pero la agresión no es algo específico del tipo de raza, y cualquier perro de cualquier raza puede actuar de forma agresiva.

Sin embargo, algunas razas son más grandes y fuertes que otras, haciendo la fuerza de sus mordidas simplemente más peligrosa para la víctima. 

La calidad de vida de tu perro

Es importante considerar esta cuestión cuidadosamente: ¿Mi perro tiene una buena calidad de vida? Más allá de sus necesidades básicas, ¿Es posible también alcanzar sus necesidades emocionales? Esto podría diferir de un perro a otro.

Un perro mayor podría estar contento permaneciendo en su propiedad durante el resto de su vida y disfrutar de tu única compañía. Pero un perro joven podrían encontrar este tipo de vida muy depresiva y estresante. 

Pregúntate a ti mismo/a:

  • ¿Mi perro es capaz de experimentar la vida en la forma que debería? ¿O pasa 15 horas al día en un transportín porque no es seguro que esté rodeado de gente u otro perro en casa? 

  • ¿Eres capaz de aportarle a tu perro el cuidado apropiado que necesita, o es demasiado arriesgado manejarlo? 

  • ¿Está demasiado restringido y es incapaz de expresar sus instintos naturales? 

Estas son preguntas difíciles de encarar, pero son imperativas para guiarte a través de esta decisión tan emocional.

Alternativas a la eutanasia en perros agresivos

Es completamente posible que un cambio en las circunstancias o en el entorno sirva de ayuda, o que la modificación de la conducta y la medicación sean el mejor camino junto a estrategias de control sólidas para mantener a todo el mundo a salvo. 

Lo mejor es explorar todas las opciones antes de considerar la posibilidad de la eutanasia. Algunas de las mejores alternativas a la eutanasia son las siguientes: 

Un nuevo hogar

A veces, aunque no siempre, encontrar un nuevo hogar podría mejorar la situación.

Quizás un hogar sin niños, u otros perros sería lo mejor para tu perro. O quizás un hogar que esté menos concurrido o en una zona rural. 

Darle un nuevo hogar a tu perro no es una garantía para que la calidad de la vida de tu perro o su comportamiento mejore. Pero para algunos perros, podría suponer una mejora sustancial.

Modificación del comportamiento o entrenamiento

La modificación de la conducta a veces puede ayudar a abordar el comportamiento agresivo de un perro.

Pero, antes de nada, es importante elegir a alguien que esté muy cualificado con casos de agresión y seguir una aproximación científica y moderna para la modificación conductual.

Con el tiempo, estas técnicas pueden ser un éxito ayudando a tu perro a cambiar sus reacciones emocionales negativas hacia algo más positivo. 

Además, un profesional puede ayudarte a entender la raíz del problema de la agresión de tu perro y cómo leer mejor y entender su lenguaje corporal. 

Medicación

Hay varios tipos de productos farmacéuticos y antidepresivos que podrían ayudar con el miedo o la ansiedad relacionada con el comportamiento agresivo de tu perro. 

Necesitarás hablar con tu veterinario/a sobre las diferentes opciones y qué podría ser lo mejor para tu perro. La medicación, sin embargo, no es una solución en si misma y siempre debería ser usada en conjunción con la modificación conductual o de comportamiento.

Estrategias de control

Para trabajar con cualquier perro agresivo, un buen bozal es una herramienta clave para mantener a todo el mundo a salvo. 

Hay algunos diseños de bozales maravillosos que son cómodos y seguros para tu perro. 

Otras opciones de control podrían ser correas dobles y un arnés cuando pasees con tu perro aportando un control extra en caso de que una correa falle. 

Además, puedes instalar una valla segura o colocar a tu perro en un transportín o jaula cuando tengas visitas. Estas herramientas, cuando se usan correctamente, podrían ayudarte a prevenir que ocurra una situación desafortunada. 

Tomar la decisión de eutanasiar a tu perro es algo personal. Nadie puede tomar esa decisión por ti. Sin embargo, hay recursos y profesionales que pueden ayudarte. Lo primero es dejar de pensar en la idea de que todos los perros pueden rehabilitarse a través del amor. 

¿Has tenido que tomar alguna vez en tu vida este tipo de decisión con un perro? Cuéntanos tu experiencia ya que podría ayudar a otras personas y saber que no están solas. 

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